Ya no se trata de pornografía y depredadores. Las amenazas de hoy en día son menos obvias.
Hace algunos años, los padres vimos al Internet con una mezcla de fascinación y temor. Fascinación porque no estaba claro que el futuro estaba cambiando para nuestros hijos, y temor porque abría toda una nueva frontera de la seguridad infantil.
Esas preocupaciones iniciales sobre la seguridad se enfocaban casi exclusivamente en la pornografía y en los depredadores. Nos preocupaba que nuestros hijos se tropezaran con contenido sexual explícito, y pensamos que los cuartos de chat estaban llenos de gente extraña tratando de atraer a nuestros adolescentes a encuentros personales peligrosos.
Ahora, unos años más tarde, el Internet se ha convertido en parte de nuestras vidas diarias. La mayoría de los cuartos familiares tienen una computadora, y no pasa un día sin que la mayoría de los chicos sobre los trece años de edad pasen por lo menos una hora navegando en Web o revisando sus redes sociales.
Los peligros son diferentes
Mientras tanto, la investigación sugiere que las posibilidades de que un tween o un adolescente sea abusado sexualmente por alguien que conocen en Internet son extremadamente bajas, y que los cuartos de chat, alguna vez misteriosos, ¡han evolucionado para convertirse en un teléfono celular siempre prendido, y saturado de mensajes de texto!
Pero a pesar de nuestra familiaridad de un Internet siempre presente, los peligros siguen ahí. Solo que hoy en día, las amenazas vienen de manera más sutil: un hostigamiento que no termina en la puerta de la escuela pero que sigue a los chicos hasta sus casas en la forma de acoso cibernético; anuncios para píldoras de dieta y para programas reductores de peso que saltan a la pantalla cada vez que las chicas se conectan en Facebook; sitios de Web que glorifican a todo, desde la anorexia hasta el suicidio.
A la vista de tales amenazas, ya no es suficiente que los padres instalemos controles paternales y luego esperen lo mejor. Necesitamos preparar a nuestros hijos para un mundo diferente: uno en el que los "amigos" en línea no siempre tengan sus mejores intereses en mente, y en el cual el hogar quizá ya no sea el refugio seguro natural.
¿En dónde se encuentra tu hijo en la escala riegso?
Hemos alcanzado un punto en donde el aprender a lidiar con el Internet necesita ser parte de la educación básica de cada niño; sin embargo, parece que no será incorporada en el calendario escolar muy pronto que digamos. Como de costumbre, eso lo deja en manos de los padres.
Afortunadamente, la mayoría de los chicos son lo suficientemente conocedores acerca de mantenerse seguros y de comportarse en línea, de la misma manera que lo hacen fuera de ella. Otros chicos son naturalmente arriesgados y son más propensos de tomar esos mismos riesgos en línea.
El entender en dónde se sitúan tus hijos en esa "curva de riesgo" es la llave para proveer la ayuda y guía que necesitan.
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