Parecería que los administradores de las escuelas y los educadores están dividiendo sus opiniones cada vez más sobre la cuestión de permitir o no que los estudiantes traigan teléfonos celulares a los salones de clases.
Muchas escuelas están manteniendo posiciones rígidas para prohibirlos completamente, clasificándolos como una distracción y un desafío a la autoridad de los profesores. Otros sugieren que en un área en donde el 70% de los estudiantes poseen un teléfono celular, una prohibición es poco realista, y que una mejor política podría ser tomar ventaja de sus poderosas características y usarlos como auxiliares en la enseñanza.
Este asunto explotó otra vez el mes pasado cuando más de 100 estudiantes en una escuela en New Haven, Connecticut, fueron suspendidos por traer iPods y teléfonos celulares a las instalaciones de la escuela.
El Director de Comunicaciones para las escuelas de New Haven, Michael Wade, le dijo a los reporteros que les habían advertido numerosas veces desde que los estudiantes habían regresado al campus en septiembre pasado. "Empezaron a aplicar la disciplina con estas cosas porque se estaban volviendo muy perjudiciales al proceso de aprendizaje."
Hace años hubiera sido impensable que los estudiantes tuvieran teléfonos celulares en el salón de clases, pero todo eso cambió con una combinación de miedos basados en la seguridad y una era digital con redes y conexiones permanentes.
"Existe algo muy reconfortante en la idea de saber que estás a sólo una llamada o un mensaje de texto de distancia," dijo Mary Chamberlain, madre de dos estudiantes de educación media en Eastchester, Nueva York. "Después de Columbine y 9/11, es poco realista cortar toda la comunicación con tus hijos durante 8 horas del día."
La actitud de los mismos estudiantes está jugando un rol también. Para mucho chicos que envían o reciben arriba de 150 mensajes de texto al día, la idea de tener que separarse de su amado teléfono celular es demasiado para soportar.
Sin embargo, es ese mismo apego el que ha exasperado a los educadores. Lee lo que uno de estos ex profesores opinó en un foro de discusiones en Internet:
"En los últimos años de mi enseñanza libré una batalla constante durante las horas de clase en contra de los teléfonos celulares y aparatos para los juegos electrónicos. Durante los recesos entre las clases y en el recreo, los chicos inmediatamente sacaban sus iPods o equivalentes y andaban como zombis con audífonos pegados a los oídos. Inclusive en días soleados teníamos que arrearlos fuera del edificio como ganado durante el recreo, porque todo lo que querían hacer era quedarse sentados y o jugar sus juegos electrónicos, escuchar con sus audífonos o enviar mensajes de texto."
A pesar de tener un vasto apoyo en la comunidad local, la acción emprendida por la escuela de New Haven ha sido toda una excepción. Inclusive en donde existen, las prohibiciones para el teléfono celular son desobedecidas abiertamente. Una encuesta del año pasado encontró que el 65% de todos los estudiantes usan sus teléfonos en la escuela. En donde hay una prohibición, el número cae en sólo dos puntos, al 63%.
Así que, tristemente, en vista de los estudiantes rebeldes y de los padres compasivos, podemos esperar que muchas más escuelas reconsideren sus políticas para los teléfonos celulares. A pesar del intento de los educadores por pintar la revisión de las políticas como intentos de incorporar una nueva serie de herramientas educacionales, se siente como un caso clásico de "si ni puedes contra ellos, úneteles".
¿Cómo te sientes en relación a los teléfonos celulares en los salones de clases? ¿Son una gran distracción o es esencial que siempre puedas conectarte con tus hijos? ¡Comparte tus pensamientos con The Online Mom!
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