El estudio reciente de la Fundación Kaiser para la Familia reinició el debate de qué tanta exposición a los medios es demasiada, cuando se trata de nuestros hijos.
Aunque las siempre presentes computadoras, iPods y consolas de juegos son una razón principal para el consumo de medios, la vieja TV permanece en la cumbre de la lista. El contenido de TV todavía significa más del 40% de toda la exposición a los medios de los niños, casi dos horas más que la categoría en segundo lugar (música/audio).
La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics – AAP) lleva mucho tiempo recomendando que los niños pasen menos de dos horas al día enfrente de la TV, citando el riesgo de obesidad como uno de los efectos secundarios dañinos. Ahora, nuevas investigaciones sugieren que quizá no sea el tiempo viendo la TV, sino la exposición a los comerciales – específicamente los anuncios de comida y bebida – lo que causa que los chicos acumulen los kilos.
La teoría señala que todos los cereales endulzados, las botanas saladas y la comida rápida que desfilan por la pantalla influyen en las preferencias de los niños – y no de una manera sana. Los investigadores notaron que durante los sábados en la mañana los niños verán un promedio de un comercial de comida cada cinco minutos. Debido a que los niños están expuestos aproximadamente a 30 horas de comerciales de comida cada año, estos anuncios pueden tener un efecto a largo plazo.
En cambio, poner un video o sintonizar un programa sin comerciales no mostró ninguna asociación con la obesidad, de acuerdo con el estudio, publicado este mes en la revista The American Journal of Public Health.
Los expertos pediátricos, políticos y padres preocupados han propuesto varias medidas para luchar contra la obesidad infantil, incluyendo a la prohibición de refrescos y de comida chatarra de las cafeterías y las máquinas dispensadoras en las escuelas. Pero la regulación de los comerciales siempre ha sido un tema delicado, debido a las preocupaciones de las asociaciones de comida y bebidas, las compañías de comida rápida y las cadenas de televisión de lo que tal prohibición pueda hacer con sus ganancias.
Pero la obesidad infantil sigue siendo un problema mundial y otros países están respondiendo a la evidencia creciente. A mediados de enero, Corea del Sur anunció que prohibiría todos los comerciales de comida chatarra de 5 a 7 pm, y durante todos los programas para niños. Taiwán le siguió con su propia prohibición después de un corto tiempo.
El Reino Unido promovió una prohibición similar de la comida chatarra durante la programación para los niños en 2006, y Australia estableció restricciones en 2004. Suecia, muy adelantada a todos, prohibió toda la publicidad dirigida a los niños hace mucho, en 1991, y ha impulsado para que el resto de la Unión Europea haga lo mismo.
Mientras que en los EE.UU. todavía no implementan una regulación gubernamental para prohibir los anuncios, la nueva evidencia – y las investigaciones de 2008 que sugieren que las restricciones pueden disminuir el número de niños con sobrepeso hasta en un 18% – quizá signifiquen que una prohibición esté solamente a la vuelta de la esquina.
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