Han sido un par de semanas duras para Google. Primero, tuvo un altercado muy público con la República Popular de China en relación a las reglas tan rigurosas de censura en ese país. Después, se vio involucrado en una batalla de palabras – también con China – en relación a un atentado de piratería hacia sus redes corporativas.
Después fue el lanzamiento de Google Buzz, una herramienta de redes sociales, que se volvió en un fiasco de relaciones públicas después de que usuarios de Gmail encontraron que sus correos electrónicos privados se habían vuelto públicos.
Finalmente, la semana pasada Google recibió un golpe doble desde Europa, en donde las preocupaciones por la privacidad individual generalmente vencen sobre las consideraciones de la libre expresión, y en donde el punto de vista de Google acerca de un Internet sin restricciones se está encontrando con una resistencia a la alza.
Ambas situaciones desde Europa justifican una revisión más minuciosa.
En la primera instancia, un juez Italiano halló a ejecutivos locales de Google responsables por violación de la privacidad, porque permitieron que un adolescente instalara un video en YouTube que mostraba a un chico autista que era maltratado por otros muchachos. Fue observado 5,500 veces, antes de que se presentara una queja y el video fuera retirado.
Los fiscales italianos declararon que Google debe revisar los videos antes de permitir su descarga para asegurarse de que no violen los derechos a la privacidad. Debido a que son millones los videos que se publican en YouTube diariamente, es lógicamente imposible, por lo que Google argumenta que la decisión podría en efecto coartar la libertad de expresión. Sin inmutarse, la corte italiana confirmó que la libertad de expresión era superada por la necesidad de mantener la privacidad y dignidad individuales.
En el segundo caso, la Unión Europea notificó a Google que su servicio de mapas de calles, Street View, probablemente viola las leyes de privacidad de la Unión y urgió a que la compañía cambie la manera en que almacena y distribuye las imágenes que están siendo capturadas.
En el núcleo de todos los problemas de Google están los diferentes puntos de vista del mundo en relación a la libertad de expresión y a la privacidad. Google claramente favorece a un Internet abierto, que inevitablemente llevará a una erosión de la privacidad individual. Y Street View y Google Buzz son solamente la punta del iceberg. Los padres ya están tomando cartas en el asunto de qué tanta privacidad permitirle a sus hijos, en la medida en que hay cada vez más disponibilidad del software de rastreo y monitoreo.
Y luego están los asuntos de seguridad personal. Aunque disfrutemos de la interacción que obtenemos con las redes sociales, ¿realmente queremos que otras gentes sepan exactamente en dónde estamos cuando actualizamos nuestros perfiles o cuando simplemente usamos nuestro teléfono celular? ¿Qué sucede con completos extraños? Ese software localizador ya existe hoy en día y algunos elementos ya están incluidos en plataformas como Buzz.
Evidentemente, estamos solamente al principio del debate de cómo la nueva tecnología está transformando a nuestra sociedad. Ya sea que protejamos a chicos autistas o simplemente sea nuestra protección personal, ¡parecería ser que una gran parte de esa discusión la formarán nuestros derechos bajo la Primera Enmienda de la Constitución!
¿Crees que la privacidad personal deba de estar por encima de la libertad de expresión? ¿Debemos de permitirnos el subir videos de quien sea y de lo que queramos? ¡Comparte tus pensamientos con The Online Mom!


